jun
21
2013

Cómo fabricar un infiernillo casero con dos latas

Hoy es el día más largo del año, o lo que es lo mismo, es el día en el que cambiamos de estación para dar paso al verano, y como cada verano, no puede faltar alguna que otra escapada nocturna a la playa o a la montaña, donde calentar algo de agua para sopa o pasta con la ayuda de un infiernillo.

Infiernillo acabado

Motivado por unos amigos de Couchsurfing, hoy he decidido fabricar mi propio infiernillo para cocinar al aire libre y de paso, reciclar algunas latas de cerveza y/o refrescos.

Los pasos son aparentemente sencillos, pero es necesario proceder con cautela pues se trabajará con bordes afilados y pueden ser peligrosos.

Material

1. Dos latas de refresco

2. Tela absorvente (como toallas, gasas, gomaespuma o incluso esponjas) cortada en trozos

3. Lija

4. Una cuchilla muy afilada como un escalpelo

5. Un libro

6. Chincheta o punzón

Procedimiento

El primer paso es eliminar toda la pintura que podamos de las latas con el papel de lija, tal y como se muestra en la figura 2:

Hay que tratar las latas con cuidado, con el fin de abollarla lo menos posible. Una vez eliminada la pintura (figura 3) conseguiremos que cuando el metal se caliente no se quemará y se evitarán los malos olores. Muy importante si vamos a cocinar.

Posteriormente se cortan las dos latas a la misma altura. Para ello se introduce la cuchilla en una página concreta del libro, lo que nos proporcionará una altura constante. En la figura 4 se aprecia cómo yo he decidido colocar la hoja de escapelo en la página 337. Seguidamente y con delicadeza, haremos girar la lata haciendo que la hoja vaya cortándola (figura 5).

Una vez que se dispone de las dos bases, se introduce la tela que hayamos elegido para absorver el combustible en una de ella. En mi caso, he usado toallas viejas, pero no sé si es la mejor opción (figura 6).

Ahora viene el paso más delicado. Es necesario introducir una lata dentro de otra. Teniendo en cuenta que son del mismo diámetro, no nos será fácil conseguirlo y es probable que se nos rompa alguna lata. Con paciencia y algún que otro pliegue en la lata al final acaba entrando (figura 7). Lo importante es que al final quede hermético, como en la figura 8.

Por último, con una chincheta o un punzón haremos los agujeros centrales, por donde verteremos el combustible, y los periféricos, por donde obtendremos la llama (figuras 9 y 10).

Encendido

Para conseguir encender nuestro nuevo hornillo es necesario calentar todo el metal previamente para que prenda bien. Para ello, lo que yo hago es lo siguiente: en primer lugar vierto alcohol de quemar en el centro, para que entre por los agujeros centrales y se empape la tela del interior hasta el punto de saturación. Luego, sigo echando alcohol por fuera, empapando el infiernillo y la superficie donde se encuentra. Por último, acerco con cuidado la llama de un mechero y prendo todo el alcohol que ha quedado fuera. Pasados unos segundos, veremos como comienza a salir fuego de los agujeros periféricos, tal y como se aprecia en la imagen de portada.

No es mala idea usar una moneda pequeña para tapar los agujeros centrales (figura 11), así se algo más de llama en la periferia.

Perfeccionamiento

Es complicado que este tipo de cosas salgan bien a la primera. Por ello, es conveniente reunir más de dos latas por si se rompen durante el proceso, probar distintas alturas, distinto número de agujeros y distinto diámetro. Todas estas variables influirán en la calidad de la llama y la duración del infiernillo encendido.

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Sobre el autor: Héctor Valverde Pareja

Senderista y administrador del sitio.

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